Columna: Los Socios Del Balón

Columna: Los Socios Del Balón

SOBRE LA BARRERA Y MAS ALLÁ DEL JUEGO.

Agradecemos a BC Deportes por el espacio brindado para la publicación de nuestra columna deportiva, permitiéndonos formar parte de una plataforma informativa comprometida con el acontecer deportivo de Baja California.

¿Quién le robó la ilusión al fútbol mexicano?

Uno de los mayores errores cometidos por los dueños de los clubes de la Liga MX fue la desaparición del ascenso y descenso. Lo que durante décadas representó la esencia de la competencia, la meritocracia y el sueño de cientos de futbolistas, entrenadores, directivos y aficiones, hoy permanece suspendido por decisiones que privilegiaron la estabilidad económica de unos cuantos sobre el desarrollo deportivo del país.

El ascenso y descenso no era solamente un sistema de competencia. Era el motor que obligaba a los equipos a trabajar mejor, invertir en fuerzas básicas, profesionalizar sus estructuras y mantener viva la esperanza de instituciones históricas que aspiraban a llegar al máximo circuito por méritos deportivos.

Con su desaparición, los principales afectados fueron los clubes afiliados de la Liga de Expansión y de categorías inferiores. Muchas instituciones invirtieron durante años en infraestructura, estadios, formación de jugadores y cumplimiento de los requisitos establecidos por la propia Federación, con la ilusión de ganar su lugar en la Primera División. Sin embargo, cuando estaban más cerca de alcanzar ese objetivo, las reglas cambiaron.

El mensaje fue desalentador: ya no basta con ganar en la cancha. Hoy, el esfuerzo deportivo quedó relegado frente a decisiones administrativas y económicas tomadas desde los escritorios.

Las consecuencias también alcanzan a los futbolistas mexicanos. Al disminuir la presión competitiva y desaparecer el premio del ascenso y el castigo del descenso, varios clubes redujeron la exigencia deportiva. El desarrollo de nuevos talentos perdió una importante vitrina y muchos jugadores vieron truncadas oportunidades de crecer junto con sus equipos.

Los aficionados tampoco escaparon a este golpe. Las ciudades que durante años soñaron con ver a su equipo en Primera División hoy viven un campeonato sin recompensa. Se debilitó la pasión, disminuyó el interés y se rompió una tradición que alimentaba la identidad del fútbol mexicano.

Los dueños argumentaron que la medida buscaba fortalecer financieramente a los clubes. Sin embargo, seis años después, el fútbol mexicano sigue enfrentando problemas de asistencia, bajo nivel competitivo y escasos resultados internacionales. La eliminación del ascenso y descenso no resolvió los problemas de fondo; simplemente eliminó uno de los principales incentivos para mejorar.

El fútbol siempre ha sido un deporte donde el mérito debe ganarse sobre el terreno de juego. Cuando las decisiones de escritorio pesan más que los resultados en la cancha, el espectáculo pierde credibilidad y la afición comienza a alejarse.

Ojalá llegue el día en que quienes toman las decisiones comprendan que el crecimiento del

fútbol mexicano no depende únicamente de balances financieros, sino de recuperar la competencia, la emoción y la justicia deportiva que hicieron grande a este deporte.

Porque, al final, el verdadero ascenso debe ganarse con goles, esfuerzo y trabajo… no con acuerdos entre propietarios.

El juego termina pero la pasión nunca descansa….nos vemos en la próxima jornada.

Sean siempre felices.

Atentamente.

Los socios del balón.