LOS SOCIOS DEL BALÓN
SOBRE LA BARRERA Y MAS ALLA DEL JUEGO.
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La memoria selectiva del fútbol ensenadense
Hay algo que preocupa más que una mala temporada o una mala directiva: la pérdida de la memoria histórica.
Hoy vemos a muchos directivos, delegados, futbolistas veteranos e incluso personajes que presumen ser guardianes del fútbol de Ensenada, hablando de la historia del futbol de como si la conocieran de principio a fin. Sin embargo, surge una pregunta incómoda:
¿Cuántos de ellos saben que en 1995 fue necesaria una diligencia judicial para restituir las instalaciones del campo de fútbol a la Liga de primera fuerza y juvenil ?
Y si lo saben, ¿por qué casi nunca lo mencionan?
Resulta curioso que algunos personajes se cuelguen medallas por logros recientes, mientras guardan silencio sobre quienes estuvieron presentes cuando hubo que defender jurídicamente el patrimonio del fútbol ensenadense. Parece que la memoria funciona muy bien para recordar campeonatos, pero falla cuando se trata de reconocer a quienes enfrentaron momentos difíciles.
Los documentos oficiales muestran que hubo personas que dieron la cara y participaron en un proceso que permitió devolver a la Liga la posesión de sus instalaciones. No fue una hazaña conseguida desde una oficina, ni mediante publicaciones en redes sociales. Fue un hecho real, respaldado por autoridades judiciales y plasmado en documentos que siguen existiendo.
Lo lamentable es que muchos de los actuales dirigentes y algunos futbolistas que se consideran conocedores de la historia del futbol ensenadense parecen ignorar este episodio o, peor aún, prefieren que permanezca en el olvido.
Tal vez porque reconocerlo obligaría a aceptar que la historia del fútbol de Ensenada no comenzó con ellos.
La grandeza de una institución no se mide solamente por los títulos que gana, sino también por la capacidad de honrar a quienes la defendieron cuando estuvo en riesgo. Y en ese aspecto, la Liga de Primera Fuerza y juvenil tiene una deuda pendiente con su propia historia.
Porque mientras algunos buscan protagonismo, los documentos siguen ahí, recordándonos quiénes estuvieron presentes cuando llegó la hora de actuar y quiénes simplemente aparecieron después para tomarse la foto y lo irónico del caso es que todos los días ven el documento de restitución que tienen pegado en un cuadro a la pared de su escritorio .
La pregunta sigue en el aire: ¿Es desconocimiento, desinterés o simple conveniencia el haber olvidado una de las páginas más importantes en la defensa del patrimonio futbolístico de Ensenada?
Ahí se las dejo, amigos de Los Socios del Balón.
El juego termina pero la pasión nunca descansa….nos vemos en la próxima jornda.
Sean siempre felices.
Atentamente.
Los socios del balón.