LOS SOCIOS DEL BALÓN
SOBRE LA BARRERA Y MAS ALLA DEL JUEGO.
Agradecemos a BC Deportes por el espacio brindado para la publicación de nuestra columna deportiva, permitiéndonos formar parte de una plataforma informativa comprometida con el acontecer deportivo de Baja California.
“Entre la ilusión y el engaño: el precio de no informarse”
En el fútbol infantil y juvenil y en otros deportes hay algo más peligroso que perder un partido: perder el rumbo. Y eso está pasando más seguido de lo que quisiéramos aceptar.
Hoy vemos en calles, cruceros y espacios públicos a jóvenes pidiendo dinero “para ir a torneos”, vendiendo productos o boteando con la ilusión de representar a su ciudad. La escena conmueve… pero también preocupa. Porque detrás de muchas de esas historias no hay un proyecto serio, sino desinformación y falsas promesas.
El problema no siempre empieza en los niños. Empieza en casa.
Hay padres de familia que, con toda la buena intención del mundo, caen en el juego de supuestos “promotores”, “visores” o “academias” que venden sueños: torneos Nacionales o internacionales, visorias mágicas, oportunidades únicas. Y en esa ambición legítima de ver a sus hijos sobresalir, terminan metiéndolos en lo que en el argot deportivo ya conocemos bien: eventos patitos.
Sí, esos torneos donde todo se paga, donde cualquiera organiza, donde no hay respaldo, ni seguimiento, ni desarrollo real. Solo negocio.
Y el fútbol, por ser el deporte más popular, es donde más se ve. Equipos improvisados, viajes mal planeados, competencias sin nivel… pero con costos elevados y promesas infladas.
Ahí es donde aparece la otra cara: la necesidad de salir a la calle a juntar dinero.
Lo preocupante es que esto ya no es un caso aislado. Se está normalizando. Y mientras tanto, las autoridades deportivas han sido claras: no avalan este tipo de prácticas ni estos mecanismos de financiamiento informal.
Pero en medio de todo este ruido, también hay claridad institucional.
En días pasados, la directora del INDE Baja California Laura Marmolejo Toscano, dio un mensaje puntual, claro y necesario: explicó cómo está estructurado el deporte competitivo en el estado, quiénes tienen derecho a participar en los procesos oficiales y, sobre todo, quiénes pueden acceder al respaldo y apoyo gubernamental.
Un mensaje que debería ser obligatorio escuchar.
Porque ahí está la ruta real: procesos formales, etapas definidas, competencias avaladas y seguimiento deportivo. No atajos. No promesas vacías.
Entonces, la pregunta es incómoda pero necesaria:
¿Estamos formando futbolistas… o clientes?
Porque el verdadero desarrollo deportivo no se construye en colectas callejeras ni en torneos sin estructura. Se construye con procesos, con entrenadores capacitados, con competencias serias y, sobre todo, con información.
Aquí no se trata de apagar sueños. Se trata de protegerlos.
En el fútbol no hay atajos… y mucho menos en la formación.
Si para competir hay que salir a botear en la calle, vender ilusiones o pagar por “oportunidades”, entonces no es desarrollo deportivo… es negocio disfrazado.
Y en ese juego, los únicos que terminan perdiendo —aunque metan goles— son los niños.
El juego termina pero la pasión nunca descansa….nos vemos en la próxima jornada.
Sean siempre felices.
Atentamente.
Los socios del balón.