Crisis en las Albercas Públicas

CRISIS EN LAS ALBERCAS PÚBLICAS

**Ensenada, B.C.** — Usuarios de las albercas públicas de la Ciudad Deportiva Valle Dorado y de la unidad Francisco Villa denunciaron una serie de irregularidades relacionadas con el servicio, el trato y la administración de las instalaciones.

De acuerdo con los afectados, existen denuncias formales ante Sindicatura bajo los folios **SM/0181/26**, **SM/0182/26** y **SM/0183/26**, correspondientes al turno vespertino en Valle Dorado, donde aseguran que se han presentado gritos, amenazas de retiro de espacios ya pagados y confrontaciones constantes con usuarios, incluyendo adultos mayores y personas con discapacidad.

Usuarios también señalan que la actual coordinadora de Valle Dorado anteriormente se desempeñaba en el área de inscripciones, donde —según refieren— ya existían antecedentes de trato inadecuado. Consideran que su designación como coordinadora no responde a un perfil técnico o profesional adecuado para el cargo.

Asimismo, cuestionan la falta de capacidad operativa en la coordinación matutina de la alberca Francisco Villa, señalando improvisación, falta de soluciones y ausencia de liderazgo para atender problemáticas.

Adicionalmente, denuncian que en la unidad Francisco Villa los coordinadores no cuentan con el perfil ni con documentación que acredite su capacitación, y advierten la ausencia de salvavidas, así como la falta de protocolos de acción y manuales operativos actualizados, lo cual representa un riesgo para la seguridad de los usuarios.

A esto se suma un señalamiento relevante: de acuerdo con los usuarios, ninguna de las dos albercas cuenta con un seguro de responsabilidad civil vigente para cubrir accidentes, lo cual, indican, contraviene lo establecido en el Reglamento para Parques Acuáticos, Albercas y Balnearios del Municipio de Ensenada, así como disposiciones en materia de seguridad.

Asimismo, señalan que ninguno de los encargados cuenta con capacitación certificada por COEPRIS, lo que incrementa la preocupación sobre el manejo sanitario y operativo de las instalaciones.

Los usuarios también afirman que los cambios recientes en la operación y administración han impactado negativamente en la calidad del agua, generando condiciones no favorables para la práctica de la natación. Esta situación ha afectado directamente a equipos deportivos y programas de nado adaptado, quienes dependen de condiciones adecuadas para su desarrollo.

Otro punto crítico es la falta de atención por parte de la dirección del INMUDERE, ya que, según los usuarios, no existe apertura al diálogo y se han ignorado múltiples intentos de acercamiento, incluso por parte de personas con discapacidad.

Las inconformidades también incluyen reportes constantes sobre la operación general de las albercas, lo cual consideran un tema de salud pública, al tratarse de espacios utilizados por niños, adultos mayores y población vulnerable.

Ante esta situación, los usuarios hacen un llamado a las autoridades municipales para que revisen de manera urgente la operación de los complejos acuáticos, atiendan las denuncias existentes y garanticen condiciones dignas, seguras y profesionales en el servicio.